Durante 24 años trabajé como Delineante Proyectista en una empresa constructora internacional. Aunque mi profesión no tenía nada que ver con las ventas, siempre tuve ese espíritu comercial dentro.
Desde pequeño disfrutaba vendiendo los cromos y juguetes que ya no usaba. Más adelante, en mi juventud, empecé a comprar motos, restaurarlas y venderlas —más de una veintena pasaron por mis manos.
También aprovechaba cada viaje a Andorra para traer gafas de sol y aparatos electrónicos que luego vendía en Madrid. Siempre me ha gustado detectar oportunidades, mejorar los productos y ofrecer algo de valor a los demás.
Después de mi etapa como delineante, decidí dedicarme plenamente a lo que siempre me había apasionado: el comercio. Así nació mi aventura en la venta ambulante y, con el tiempo, el proyecto JR Complementos, donde puedo unir mi experiencia, mi gusto por los detalles y mi espíritu emprendedor.